COLUMNA DE OPINION

"Resiliencia del Turismo"

Fuente : * Prof. David Acevedo
Sin ninguna duda el turismo es y será el sector más castigado por el Covid ­­-19, y es una incertidumbre pensar cuando y como podremos reiniciar un sistema que se ha apagado por completo. Tocará empezar totalmente de nuevo, desde cero.

No es la primera pandemia, ni la primera recesión económica por la que pasa este sector, pero ésta, por sus características, no tiene precedente. Y ese después significa que se abre una ventana de oportunidad para repensar la industria turística y reconstruirla desde una nueva visión más alineada con los grandes desafíos de la humanidad: ambientales, sociales, tecnológicos... que de una u otra forma veníamos trabajando. Pero debe existir un cambio en los comportamientos del gobierno, de turistas, empresarios y operadores turísticos.

Debemos planificar desde ahora estrategias para la salida de la crisis pero no podrá ser sólo una estrategia de promoción, sino también de reconfiguración de todo nuestro plan a la luz de la nueva realidad del turismo post-coronavirus.

Por el período aislamiento se prevé que el 73% de población pasa más tiempo usando su teléfono móvil. En consecuencia, para las empresas y destinos turísticos el canal móvil gana aún más importancia en este escenario. A su vez, la mayor parte pasa más tiempo utilizando servicios como Whatsapp, Facebook, Twitter, etc., y en paginas de compras como mercado libre, siendo ahí, por tanto, donde más fácil resultará encontrar a turistas potenciales. Como contraste, y pese a la mayor avidez por la cobertura de noticias, destaca el bajo porcentaje de lectura de medios convencionales como revistas y periódicos en papel.

Son datos evidentes que ayudan a sugerir acciones en el presente y  a configurar los perfiles del futuro escenario post-coronavirus.

Otro dato de sugerencia es que la percepción de confianza que transmitan empresas y destinos, que aplaque el miedo a viajar, será fundamental en una recuperación de la actividad turística.

 Esto se refiere, tanto por la situación (sanitaria y económica) de los principales destinos emisores como por la prudencia a la hora de desmantelar los controles establecidos. En este aspecto,  debería prestarse atención a posibles reacciones de turismofobia por la concentración de turistas; teniendo en cuenta, que se vaticina que mas del 75% de los viajeros reaccionará evitando lugares con mucha gente, siendo éste el cambio de comportamiento más notorio (evitar el transporte público alcanzará el 59% según Management & Fit). O a posibles amagos de rechazo social según la procedencia del turista, mientras la herida de este drama todavía esté fresca.

Por tanto, a partir de esas señales, aunque sean débiles aún, las estrategias aplicables deben ser anticipativas más que reactivas (preventivas/anticipatorias más que reaccionarias a los nuevos comportamientos de los turistas).

Este trauma global nos lleve a un replanteamiento de la industria turística en su conjunto, para hacerla, por supuesto, más sostenible, pero también más segura y consciente de los riesgos para la salud. Continuar con las medidas de prevención que hoy en día se realizan en distintas ciudades (en Famaillá por ejemplo se realiza la desinfección de vehículos en la entrada de la ciudad a través de arcos de desinfección, concientización de prevención sanitaria a los vecinos a través de visuales y en las redes sociales, por las calles se efectúa la fumigación y desinfección de la ciudad con turbinas pulverizadores, se toman medidas de distanciamiento en locales esenciales para evitar la aglomeración, etc.) es fundamental para generar confianza en el visitante, trabajar en conjunto con el sistema de salud será un punto importante. Deberíamos aprovechar la oportunidad y el aprendizaje que nos brinda esta crisis para repensar los modelos de desarrollo turístico de forma que puedan contribuir a atajar de forma más decidida los desafíos del cambio climático, así como para diseñar modelos más respetuosos con (e inclusivos de) las comunidades locales. En este sentido, acciones que beneficien el medio ambiente realzara la imagen del destino turístico trayendo alivio a la sustentabilidad de la comunidad, actividades como la forestación, reciclaje, tratamiento de residuos, revalorización de espacio públicos, utilización de energía renovables, serán primordiales en el futuro de una ciudad.

Otra estrategia aplicable a partir de este escenario será el turismo interno. Luego de este suceso mundial llevará tiempo que el turismo mundial se reactive, es por ello, que fomentar el turismo interno se convertirá en un consuelo importante para las empresas, emprendedores, municipios y comunas. Los convenios entre ciudades, el intercambio de delegaciones, la promoción turística y cultural entre comunidades de nuestro país, acompañada de las nuevas tecnologías, significará una forma efectiva de sortear las consecuencias de la crisis, permitiendo disfrutar las innumerables bellezas y atractivos que guardan nuestro territorio y que se encuentran ansiosos por ser redescubiertos.

* Prof. David Acevedo

Director de Turismo

Municipalidad de Famaillá

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