La vacunación llegó a los hacheros de Piruaj Bajo, allí donde ruge el monte santiagueño
SANTIAGO DEL ESTERO

La vacunación llegó a los hacheros de Piruaj Bajo, allí donde ruge el monte santiagueño

Fuente : Telam
"Vivimos de lo que nos da el monte", explicaron a Télam algunas de las 400 personas del poblado, quienes integran una comunidad indígena autoreconocida como descendiente del pueblo lules-vilelas y dedicada principalmente a la actividad forestal.

"Vivimos de lo que nos da el monte", explicaron algunos de ellos a Télam, lo que conlleva a cortar leña, hacer carbón, embolsarlo y venderlo no sólo en pueblos cercanos, sino enviarlo a otros lugares de la provincia. También se sostienen de la producción de postes de quebracho colorado y de la cría de vacas, chanchos, gallinas y caballos.

"Piruaj Bajo viene del quechua, que quiere decir 'troja vieja', porque nuestros antepasados usaban la troja, un depósito de la cosecha, que antes era de mucho zapallo y maíz", cuentan los pobladores de la comunidad.

Juan Mansilla, Comisionado de San José de Boquero. Foto: Emilio Rapetti
Juan Mansilla, Comisionado de San José de Boquero. Foto: Emilio Rapetti


El operativo de vacunación se inició desde horas muy tempranas en la posta sanitaria del lugar, adonde se acercaron habitantes de 18 a 39 años. "Es una de las comunidades con la que hemos empezado a vacunar a personas de 18 a 39 años", dijo a Télam el coordinador de la Dirección de Interior del Ministerio santiagueño de Salud, Pablo Sgoifo.

"La idea es descentralizar un poco (los puntos de vacunación) para llegar más rápido a la gente con las vacunas", explicó por su parte la coordinadora de la Zona sanitaria Norte y directora del Hospital Nueva Esperanza, Rosana Roldán.

El equipo de salud conoce bien toda esa extensa área y, en ese sentido, Roldán remarcó "el hecho de que la gente tenga que trasladarse (para ser inmunizada) puede resultarle una complicación. Por ese motivo, Salud vino a Piruaj Bajo, como lo hacemos en cada pueblo por más pequeño que sea, para llegar a vacunar a toda la población".

Foto: Emilio Rapetti
Foto: Emilio Rapetti

 

Foto: Emilio Rapetti
Foto: Emilio Rapetti


"Es ir al territorio y vacunar en las propias comunidades", añadió la funcionaria, quien sostuvo que en los operativos las autoridades sanitarias brindan información preventiva y sobre los fármacos inyectables porque "hay personas que se quieren vacunar y otras no por cuestiones de creencias u otras razones", pero "se les informa que la vacuna es para todas aquellas personas que quieran recibirla".

Los vacunadores en Piruaj Bajo fueron oriundos de la zona, incluso dos de ellos pertenecen a la comunidad originaria.

Uno de ellos es el agente sanitario Esteban Exequiel Romero (26 años) trabaja desde hace tres años en la posta sanitaria de la localidad, "donde "llevamos todo el registro y el seguimiento a los nuestros", señaló a Télam.

El objetivo santiagueño es haber vacunado a toda la población con al menos una dosis a fines de agosto. Foto: Emilio Rapetti
El objetivo santiagueño es haber vacunado a toda la población con al menos una dosis a fines de agosto. Foto: Emilio Rapetti


Y agregó que "en Piruaj Bajo contamos con 403 habitantes, hay 92 casas y la mayoría de nuestra población es joven"; una condición demográfica por la cual -dijo- "no hay muchos problemas de salud, más allá de algunas personas mayores, que tienen las enfermedades típicas de la edad".

El interés de ese joven santiagueño por todo lo relacionado a la salud lo llevó a estudiar durante dos años Enfermería, para luego inclinarse por ser agente sanitario, rol que desempeña en la actualidad.

"Me gusta mi trabajo, porque uno puede ir casa por casa, charlar, preguntar qué problema hay y cómo se puede solucionar", relató Romero.

"Poder hacer que la gente se abra para contar lo que tiene o lo que le pasa es una gran satisfacción, porque muchos son cerrados. Si va uno que no los conoce, ellos no quieren hablar mucho", agregó.

 

Foto: Emilio Rapetti
Foto: Emilio Rapetti


"Yo no sólo hablo con ellos de temas de salud o cuestiones sociales, sino también de sus trabajos, porque aquí se hace mucho carbón y también postes de quebracho colorado, todo lo que da el monte, lo cual se lo vende a lugares de la zona y también a otros", detalló en otro pasaje de la entrevista con Télam.

Más allá de su flora y su fauna, de sus silencios y del eco del monte que propaga el viento, la mayor característica de Piruaj Bajo, como en casi todos los pueblos santiagueños, es la hospitalidad.

Foto: Emilio Rapetti
Foto: Emilio Rapetti

 

La mayor característica de Piruaj Bajo, como en casi todos los pueblos santiagueños, es la hospitalidad. Foto: Emilio Rapetti
La mayor característica de Piruaj Bajo, como en casi todos los pueblos santiagueños, es la hospitalidad. Foto: Emilio Rapetti


Con esfuerzo colectivo y con el acompañamiento de los gobiernos nacional y santiagueño, la comunidad de Piruaj Bajo logró muchos avances, tales como una posta sanitaria, una escuela, un destacamento policial, una delegación de tratamiento del agua, de programa Prohuerta, una iglesia católica y una evangélica, como también cisternas por las cuales recolectan agua de lluvia en cada una de sus casas, además de tener el sistema de agua que funciona con los grandes paneles solares, al igual que la energía eléctrica.

A la mayoría de los pobladores se les asignó viviendas sociales, construídas por el gobierno provincial, las cuales se destacan en medio del monte por el colores de los murales de sus paredes, hechos por estudiantes, y por los paneles solares a través de los cuales obtienen agua y energía eléctrica.

Foto: Emilio Rapetti
Foto: Emilio Rapetti




Don Segundo cambió de idea y aceptó ser vacunado


Con sus 82 años, Segundo Marciano Romero no solo es uno de los pobladores más antiguos de la comunidad indígena de Piruaj Bajo sino que pertenece a uno de los colectivos de riesgo de perecer debido a la pandemia. Así y todo, fue el hecho de haber contraído coronavirus lo que lo llevó a cambiar su rechazo a vacunarse a, por estos días, esperar con ansiedad su recuperación para sumarse a la cola de quienes deben ser inmunizados con prioridad.

"Espero poder recuperarme y después vacunarme", dijo en diálogo con Télam Don Segundo, que permanece aislado en la casa de uno de sus hijos y transita sin grandes complicaciones la enfermedad.

Don Segundo dijo ser una persona creyente, tiene cinco hijos y, según contó, desde hace unos años se dedica al descanso. "Trabajé toda mi vida en el monte. Ahora que lo hagan los más jóvenes", señaló.

"Somos un pueblo unido, solidario. Sabemos que podemos unirnos para defender lo nuestro, como ya lo hicimos alguna vez para defender nuestra tierra"

DON SEGUNDO


"A él le había dicho muchas cosas de esta vacuna, por eso él no quería vacunarse", comentó uno de sus hijos, a lo que su padre interrumpió rápidamente y agregó: "Pero ahora, cuando pueda, si me voy a vacunar".

"Yo ya me había vacunado contra la gripe, pero bueno a uno le habían dicho tantas cosas de esta vacuna por eso no me quería vacunar, pero ahora ya sé que me hará bien y cuando termine mi aislamiento me voy a vacunar", explicó don Segundo.

Tiene una vivienda con una frase en el frente de su casa, en la que muestra su creencia religiosa, un patio muy amplio de muchos metros, por lo que sentarse en él es una costumbre. Desde lejos el que pasa por el camino los saluda gritando y levantando la mano, a lo que él, a pesar de sus años, lo escucha y le responde con otro saludo.

Los futuros médicos santiagueños deberán hacer sus prácticas en hospitales del interior provincial. Foto: Emilio Rapetti
Los futuros médicos santiagueños deberán hacer sus prácticas en hospitales del interior provincial. Foto: Emilio Rapetti


"Somos gente que ha nacido y se ha criado aquí en Piruaj Bajo. Mis abuelos fueron los primeros en estar en esta tierra, María Manuela Alvarado y Juan Romero, ellos siempre nos contaban cómo trabajaban aquí de lo que les daba el monte y eso se fue pasando de generación en generación", relató Don Segundo.

E indicó: "Somos un pueblo unido, solidario. Sabemos que podemos unirnos para defender lo nuestro, como ya lo hicimos alguna vez para defender nuestra tierra".

"Nos sentimos orgullosos de ser quien somos, de ser descendientes de indígenas", manifestó con una voz tenaz.

No dudó en señalar, al igual que sus hijos que vivir en Piruaj Bajo, un lugar tan lejano, para ellos es una gran satisfacción, un gran "orgullo de tener esta tierra, porque unidos podemos salir adelante, como lo hacemos día a día".

El objetivo santiagueño: haber vacunado a toda la población con al menos una dosis a fines de agosto

La directora de la Dirección de Interior, del Ministerio santiagueño de Salud, Graciela Alsogaray, sostuvo que "la campaña de vacunación contra el coronavirus es maratónica y viene cumpliendo con los objetivos planteados".

La funcionaria, quien también estuvo presente en las vacunaciones realizadas en San José del Boquerón, Piruaj Bajo y otros parajes del norte provincial, consideró que "el viaje (a todas ellas) dejó evidenciado la dimensión de nuestro territorio, para llevar las vacunas hay que hacer 300 kilómetros".

"De esta manera se llega al lugar más lejano, de la misma manera que se llega a cualquier lado, la vacuna llega en las condiciones óptimas, colocadas con gente capacitada y además en el lugar que sea que se esté colocando se efectúa la carga al sistema nacional de datos", añadió.

Si bien para ir a esos lugares alejados de la capital santiagueña requiere de "todo un despliegue complejo" Alsogaray entendió que "todo ese gran esfuerzo del equipo sanitario es una gran satisfacción y una tarea muy loable del equipo de salud".

La funcionaria manifestó que siempre están trabajando para que los vacunadores sean enfermeros y agentes sanitarios del lugar, ya que "eso también les permite adquirir mayor experiencia, dejar capacidad instalada, ellos ya saben perfectamente como es el proceso, en definitiva van tomando esta experiencia como un proceso de aprendizaje".

En cuanto a la estrategia de vacunación, explicó que "en el interior, en este tipo localidades pequeñas vamos a vacunar siempre así: personas de 18 a 39 años, porque son poca población y queremos en un solo proceso abarcar la mayor cantidad de personas posibles".

"Tenemos tres espacios para la vacunación, una son las ciudades grandes, luego las localidades, y después los parajes; en las primeras trabajamos en forma conjunta con el intendente, en donde de elige un club y ahí se proyecta la vacunación; mientras que en los parajes lo trabajamos con el comisionado o bien con un referente de la comunidad", indicó.

De esta forma sostuvo que la vacunación se efectúa de "forma escalonada", ya que "empezamos por los grandes conglomerados, después vamos a los intermedios y seguidamente a los más chicos".

Como parte del objetivo oficial de llegar a vacunar al menos con una dosis a la totalidad de la población santiagueña en agosto, Alsogaray se mostró ante Télam confiada en que "se llegará" porque, "a medida que arriben las vacunas, nosotros estamos preparados y avanzar como lo hemos estado haciendo con una vacunación en forma simultánea".

Por su lado, el el coordinador de Dirección del Interior, Luis Sgoifo, explicó a ese organismo mapea en zonas sanitarias a la provincia y realiza operativos simultáneos de vacunación para "no generar ninguna inequidad" y "llegar a todos los rincones de la provincia y sus poblaciones".

A la vez consideró que al colocar la primera dosis en personas de 18 a 39 años "estaríamos muy cerca de cumplir en gran parte con el objetivo y fundamentalmente la cobertura que buscamos para que impacte sobre la situación epidemiológica".

Para de esa forma "los casos empiecen a disminuir, el sistema de salud se sienta un poco menos tensionado en lo que es el trabajo", añadió.

"A diferencia del año pasado, este brote ha sido muy importante en materia de salud, hemos tenido más hospitalización, casos más graves y más fallecimiento", sostuvo y en ese aspecto consideró que "creo que eso tiene que ver con las nuevas cepas y variantes que hay", por lo tanto "para contrarrestar eso desde Salud se está avanzando en la vacunación, la cual se ha acelerado en estos últimos meses".

"Es una campaña maratónica, porque tiene un ritmo importante, que no deja baches y sobre todo está a la altura de las circunstancias y está generando un impacto importante", manifestó Sgoifo.

"Obviamente la situación epidemiológica varia siempre; y eso tiene que ver con las variantes nuevas, pero aquí Santiago del Estero está a la altura de las circunstancias de la mano de nuestras autoridades ministeriales y el apoyo del gobierno es fundamental", enfatizó.

Los futuros médicos santiagueños deberán hacer sus prácticas en hospitales del interior provincial

Santiago del Estero ya tiene estudiantes de la Facultad de Medicina que terminaron de rendir todas sus materias y están a un paso de convertirse en los primeros médicos recibidos en la provincia. Pero antes de serlo, tendrán que realizar sus prácticas en la zona rural de Santiago del Estero, las cuales están previstas para marzo de próximo año, según comentó a Télam la coordinadora de la Zona sanitaria Norte, Rosana Roldán.

Días pasados, la directora de Interior del Ministerio de Salud, Graciela Alzogaray acordó con el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), Eduardo Lian Allub, la planificación de la rotación por hospitales del interior de los alumnos del último año de la carrera.

Para esta práctica se seleccionaron dos hospitales para iniciar este proceso; el de Nueva Esperanza y el de Pinto, por lo que se designaron tutores rurales a los directores de estos nosocomios, Rosana Roldán y César Ganem.

"Esta firma de acuerdo es muy importante ya que se proyecta la pasantía rural de los estudiantes del último año de Medicina", explicó Roldán y añadió que el objetivo es que "conozcan el interior provincial, aunque muchos estudiantes son santiagueños del interior".

"Los futuros colegas de esta forma conocer lo que es ser médico rural, porque ser médico rural significa hacer todo un poco, desde una sutura hasta un parto, todo lo se te presenta se debe realizar", comentó.

A la vez consideró que los estudiantes podrán vivir situaciones únicos, porque "en el interior se resuelve muchas cosas", no sólo en cuestiones médicas propiamente dichas, sino también sociales y humanitarias.

"Asimismo que los médicos estén en el interior es una forma de también de descentralizar lo que es Capital y Banda", indicó.

"Ahora empieza una etapa de capacitación y formación de los coordinadores", explicó ya que se prevé empezar "el próximo año con las rotaciones rurales, esperamos que en marzo del 2022 comiencen los pasantes rurales a venir a Nueva Esperanza y también vayan a Pinto, que serán las dos cabeceras".

Sin embargo sostuvo que "el pasante va a salir a terreno, serán ocho semanas de pasantía rural, en donde tendrán que pasar por los distintos servicios que tenga el hospital, pero también deberá ir a terreno y eso implicará ir a parajes como Piruaj Bajo, El Mojón, La Fragua, Agua Amarga, entre otros".

"Porque la idea es que el futuro colega conozca lo que es la realidad, que con un estetoscopio va a tener que diagnosticar, medicar y todo lo que se le presente", aseveró.

"Yo soy una ex pasante rural y la vivencia que uno tiene, lo que uno aprende en la ruralidad es algo valioso e único, que después cuando lo pones en la práctica da sus frutos", puntualizó.
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